Los 10 errores más frecuentes en las mediciones de los arquitectos

“Todos imbéciles. Siempre olvidan la escalera de las casas” de esta manera se refería a los arquitectos Gustave Flaubert en el libro Diccionario de Tópicos. Ciertamente el escritor era muy duro con nosotros, pero hay algo de verdad en sus críticas. Frecuentemente, los arquitectos se centran tanto en lo que creen importante que se olvidan de lo más elemental.

En el artículo veremos ejemplos de errores recurrentes de este tipo a la hora de realizar las mediciones. Las mediciones de un proyecto son una parte importantísima. Este documento sirve en fase de licitación de un proyecto para la valoración económica de una obra y posteriormente el control económico de la misma. A continuación hablaremos de los errores más comunes que nos hemos encontrado a la hora de realizar este trabajo.

1 Olvidarse los zócalos

El zócalo es un elemento en el que muchos no se fijan, pero hay grandes ejemplos de arquitectura con zócalos bonitos y originales.  Merece la pena contar los metros de zócalo y decir qué tipo queremos.

2 Poner una partida para construir y olvidarse que antes hay que derribar la que estaba en su lugar

Derribar algo o hacer la preparación de la obra para poner, por ejemplo, las carpinterías nuevas, no es nada agradable. La demolición la puede hacer cualquiera; sin embargo, olvidarse de hacerlo puede hacer inviable un proyecto económicamente. La demolición de unas carpinterías por ejemplo no es una faena sencilla, por los riesgos que entraña. Si queremos sustituir unas carpinterías en un edificio también tenemos que incluir el arranque de las preexistentes, la preparación del hueco (aristado o colocación de nuevo premarco si procede) y la gestión de residuos de las carpinterías retiradas.

3 Confundir superficie construida con superficie útil

A pesar de ser conceptos básicos para cualquier constructor, muchas veces se nos olvida que la superficie que queremos construir no es la misma que la que se va a habitar. Por ejemplo, no es igual el área del forjado a ejecutar en una planta que el del pavimento de acabado. La diferencia, a pesar de no ser abismal, puede generar incertidumbre a la hora de ejecutarla en obra.

4 No tener en cuenta las mermas de construcción

En la línea del apartado anterior, a la hora de transportar y colocar piezas rígidas para revestimientos (baldosas cerámicas o aplacados de piedra, entre otros) se producen roturas u otros desperfectos que hacen que algunas de ellas sean inútiles para cumplir su función. Esa proporción de material perdido debe tenerse en cuenta para evitar sobrecostes posteriores.

5 No tener en cuenta el esponjamiento de los residuos generados

Como todos sabemos, los albañiles no se dedican a montar un puzzle cada vez que tienen que retirar escombros, por lo que el volumen total puede acabar siendo aproximadamente un 50% superior a lo calculado. Y esa diferencia de volumen, conocida como esponjamiento, puede dar más de un quebradero de cabeza.

6 No incluir los premarcos en capítulo de albañilería

Demoliciones, estructuras, albañilería, revestimientos, carpinterías… Según el orden lógico, los premarcos de las puertas (la parte de las mismas que queda empotrada en el muro o tabique) deberían incluirse en el capítulo de carpinterias; no obstante, si no se han ejecutado con anterioridad, tal vez cuando el carpintero quiera colocar la puerta ya sea demasiado tarde para rectificar el error.


7 Confundir colocación y suministro u obviar alguno de los dos conceptos

Si en unas mediciones nos encontramos la partida de obra descrita así: “suministro de inodoro Roca Compac suspendido con doble descarga y mochila integrada en muro.” Nos puede parecer perfecto pero en la anterior descripción falta alguna cosa ¿Quién lo va a colocar y fijar al muro? ¿Quién lo va a conectar a las instalaciones de desagüe y fontaneria? ¿A siliconar el perímetro?

8 Poco detalle en la descripción de las partidas y discrepancias con el proyecto

Si no se realizan las mediciones con detenimiento, las descripciones de las partidas de obra pueden parecer un galimatías copiado y pegado de otros proyectos. El problema viene cuando, si no se pone cuidado al redactarlas, se olvidan detalles importantes. Por ejemplo: la colocación de baldosas puede ser con muchos adhesivos: mortero, cemento cola, cemento cola flexible, en función de la situación de la baldosa y del tipo de material (porcelánico, cerámica, etc.) ¿Se han descontado huecos en la superficie de fachada? ¿si es así, los retornos y las aristas estan incluidas?  ¿El transporte de los escombros están incluido en el derribo con el precio indicado? ¿Y la resolución de puntos singulares del baldosado, se ponen cantoneras o es junta vista, biselada o sin aristar? ¿Los metros del falso techo contemplan cortineros?

También, en ocasiones en nuestra experiencia de project manager, nos hemos encontrado con proyectos que traían mediciones que no eran coherentes con lo detallado en los planos. ¿Cuál es el documento válido? ¿lo dejamos a la elección del constructor?

Cuanto más precisas y más coherentes con el proyecto sean las mediciones, menos sorpresas encontraremos a posteriori.

9 Las juntas de dilatación

Las cosas se construyen, normalmente unas al lado de las otras en unas condiciones térmicas determinadas. Pero qué pasa cuando todo cambia de temperatura. Una junta de dilatación en una cubierta por ejemplo nos puede ahorrar un montón de baldosas rotas o incluso problemas peores.

10 Olvidarse la escalera

Aunque parezca mentira, hemos visto algún proyecto que no había tenido en cuenta incluir este elemento fundamental en sus mediciones. No fue un arquitecto principiante y no fue en la época de Flaubert.